A lo lejos se veían una decena de barcas varadas como si alguien hubiera sacado el tapón de la bañera que las mantenía a flote. Al llegar a la altura de los barcos la tierra del camino era reemplazada por arena mojada de playa y a medida que avanzaba me parecía estar caminando sobre nieve virgen del color marrón porque se me hundían los pies de forma uniforme. Después de un rato he llegado hasta un afluente de 1 metro de ancho que corta el paso por el flanco izquierdo, y a su vez con otro puente que permite cruzar el río y llegar hasta la civilización mediante unas escaleras en la colina. Yo he decidido saltar el afluente y seguir recto (con un calzado normal lo hubiera pensado mejor, pero con botas de montaña...). Unas decenas de metros mas adelante el río hace un zig zag a la izquierda cerrando el camino y obligándome a pasar por encima de unas rocosas llenas de algas, una vez superadas el camino cambiaba a totalmente pedregoso donde he aprovechado para hacer rebotar unas cuantas piedras lisas por el río. Al llegar a otro zig zag que cerraba por completo el camino de la orilla derecha (suerte que no había cruzado el puente) y volver a pasar por otras rocosas , el suelo volvía a ser de arena.
A medida que avanzaba me hundía cada vez más y se hacía difícil caminar por la arena, así que he decidido seguir bordeando el río donde la tierra parecía ser más densa. A un cierto punto a medida que me acercaba al mar casi al final del río, el nivel de la arena a mi izquierda se había ido elevando y de él salían filtraciones que formaban bajo mis pies pequeño canales de agua que iban a para al río. Esto me ha llamado la atención porque quería decir que estaba yendo a una zona de arenas movedizas situado entre la parte elevada de arena y el río, donde un pie casi se queda hundido sino llego a tener el otro sobre tierra firme. Aunque no creo que fuera muy hondo (30-50cm) y tampoco me apetecía mucho averiguar la verdadera profundidad, he salido corriendo para no quedarme hundido.
Al volver a mirar al frente, delante mío se habría una preciosa playa enorme dentro de la bahía delimitada por las verdes colinas. La arena ondulada me recordaba a la de un desierto con la diferencia de que esta tenía miles de conchas que no se exactamente por qué estaban repartidas por toda la superficie. Ya en la orilla del mar, la fina película que dejaba el oleaje reflejaba el cielo en él como si de un espejo se tratase.
Llegados a este punto he comprendido que aquel día que llegué caminando hasta Crantock, hice muy bien en coger el bus para volver a Newquay o de lo contrario hubiera sido bastante complicado volver sin conocer el camino.
De vuelta a Newquay dirección al primer puente he descubierto una gruta de dos metros de alto por uno de ancho bajo la colina, donde he entrado iluminándome con una linternita. Parece ser que se adentra bastante, pero no lo he acabado de averiguar porque cuando había avanzado un par de metros y ya no llegaba luz de fuera... se me ha ocurrido iluminar el techo que estaba lleno de nidos de arañas en forma de pelotitas blancas colgadas y entre ellas claro, la mama araña... entonces he pensado que como la linterna no es gran cosa y podía cruzarme con una rata gigante y ni enterarme hasta toparme con ella... he decidido que ya tenía bastante por ese día y dar media vuelta dirección a casa.


1 comentario:
Great photos! I love it.
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